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viernes, 30 de septiembre de 2016

El yuan chino desembarca en la liga de las grandes monedas

Desde este sábado, el yuan chino hace su entrada en la liga de las grandes divisas de referencia, junto al dólar y el euro, sellando una importante victoria de las autoridades de Pekín en su brega por el reconocimiento en la escena económica mundial.


La divisa china formará parte oficialmente de la unidad contable del Fondo Monetario Internacional (FMI), denominada "derechos especiales de giro" (DEG), junto a las divisas estadounidense y europea, la libra británica y el yen japonés.

Concretamente, el cambio no debería convulsionar el mercado cambiario mundial, donde el billete verde sigue siendo por lejos el más usado (41% de las transacciones mundiales) delante del euro (30,8%) o la libra (8,7%), según la firma financiera Swift.

El renminbi, otro nombre de la divisa china, debería sin embargo beneficiarse con la continuación de su naciente internacionalización y podrá en adelante aterrizar en el tesoro de los países que disponen de asistencia financiera del FMI. Pero el significado simbólico de la decisión es mucho más importante.

Desde hace varios años, Pekín busca consolidar su posición como segunda potencia económica mundial y no ahorra esfuerzos para hacer del yuan una moneda de reserva internacional en el marco de una apertura gradual de su mercado.

De modo que las autoridades chinas apelaron al FMI para que admitiera al renminbi en la canasta de divisas de la institución multilateral.

Luego de un profundo examen, el órgano de dirección del Fondo, que representa a sus 189 Estados miembro, dio su luz verde en noviembre de 2015 afirmando que el yuan cumplía dos grandes requisitos: estar masivamente presente en las transacciones internacionales y ser "libremente utilizable".

La institución se dio casi un año de plazo, hasta el sábado, para garantizar una transición tranquila. La última modificación de su canasta de divisas data de 2000, cuando el euro remplazó al franco y al marco alemán.

El aval del FMI había provocado algunas inquietudes, dado que algunos veían en la decisión política destinada a conformar a Pekín, que se queja de estar sub-representado en las instancias económicas y comenzó a crear sus propias instituciones financieras junto a otros países emergentes.

Por otra parte, a fines de 2015 el banco central chino (PBOC) se había congratulado por la decisión del FMI, que consideró "el resultado del desarrollo económico y de las reformas de apertura de China", afirmando que ello iba a "mejorar el sistema monetario internacional", haciendo al DEG "más representativo".

El Fondo siempre negó haber cedido a presiones al otorgar título de nobleza al renminbi. "No hay ningún maquillaje de los indicadores", declaró recientemente uno de los dirigentes del Fondo, Siddharth Tiwari. "Es un proceso increíblemente transparente", afirmó.

La evolución del yuan se mantiene sin embargo estrictamente controlada por las autoridades chinas y la idea de que sea reconocida como "libremente utilizable" no concita unanimidad.

El candidato republicano a la Casa Blanca, Donald Trump no pierde jamás ocasión de acusar a los chinos de "manipular" su divisa para alentar sus exportaciones. "Ellos devalúan su moneda y no hay nadie en el gobierno (de EEUU) para enfrentarlos", afirmó el lunes en el primer debate televisivo con su rival demócrata Hillary Clinton.

El FMI espera por el contrario, que el reconocimiento acordado al yuan incite a las autoridades chinas a continuar el incipiente movimiento de flexibilización de su moneda. Actualmente el renminbi puede flotar libremente dentro de una banda de 2% en más o en menos de una cotización pivot fijada a diario.

El banco central chino actúa, realizando sorpresivas intervenciones en el mercado de cambios para desvalorizar su moneda, principalmente en enero pasado, en el marco de la desaceleración del crecimiento del país.

En el último año, el renminbi registró una fuerte depreciación: en setiembre de 2015, operaba a 6,36 yuans por dólar. Ahora cayó a 6,68, niveles no registrados desde hacía seis años.

"Vimos medidas concretas (...) para reforzar el uso del renminbi a nivel internacional, pero todavía falta para que el país abra realmente sus puertas", resumió Mitul Kotech, analista de cambios en Barclays (Singapour), en declaraciones a la AFP.


martes, 30 de agosto de 2016

Por ola importadora, UIA le pidió a Macri replantear el vínculo con China

El titular de la entidad le advirtió al Presidente en una carta sobre la "deslealtad comercial" de los productos procedentes del país asiático y alertó sobre una "reprimarización" de las exportaciones. Macri viajará este miércoles a la cumbre del G20 en Beijing


El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Adrián Kaufmann, le pidió este lunes al Gobierno "replantear el vínculo" comercial con China ante una reprimarización de las exportaciones locales y la explosión de las importaciones de origen industrial en los últimos diez años.

Kaufmann reveló que le envió una carta al presidente Mauricio Macri y su gabinete para advertir que China no cumple con los requisitos para ser considerada una economía de mercado, por lo que hay que tener especial cuidado con los productos que provienen de allí a bajo precio.

El Comité Ejecutivo de la UIA tomó la decisión de advertir a Macri, quien el miércoles partirá a la cumbre del G20 en Beijing, en línea con lo realizado por la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil, en medio de una alicaída economía global.

Macri partirá a China para participar entre el 4 y el 5 de septiembre de la cumbre del G-20 junto a su ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; allí se reunirá con el presidente de Rusia, Vladimir Putin y el chino Xi Jinping.

Kaufamann dijo este lunes en el "Seminario sobre el rol de China en la Industria Latinoamericana", en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que "la industria argentina quiere y debe competir internacionalmente, pero en condiciones de igualdad y no en un contexto caracterizado por deslealtades comerciales".

El jefe de los industriales argentinos planea reunirse en la segunda semana de septiembre en la sede de la UIA en el centro porteño con el presidente de la CNI, Robson Braga de Andrade, para aunar criterios de presión hacia los Gobiernos locales, con el objetivo de una mayor firmeza ante los intereses chinos.

China es la segunda economía del mundo y representa el 15% del Producto Bruto Industrial del planeta, por lo que ejerce fuertes presiones hacia sus socios, clientes y proveedores, marcando claras asimetrías para con la Argentina y cualquier otro país que quiera profundizar su tejido industrial.

Por ello, Kaufmann solicitó a Macri que su Gobierno diseñe estrategias de inserción internacional inteligentes y que puedan sostenerse en el largo plazo.

"La relación de la Argentina y China se encuentra en una encrucijada porque que el vínculo que hoy marca el compás del intercambio comercial dibuja una panorama bastante desalentador", evaluó el presidente de la UIA.

La balanza comercial con el gigante asiático es deficitaria en función de los requerimientos chinos de bienes primarios de los cuales la Argentina es proveedora y la importación local de productos manufacturados desde ese país.

Desde que se sumó a la OMC en 2001, China no logró cumplir con lo requerimientos para ser considerada una economía de mercado por todos los países miembro, lo que significa que sus costos y precios son muchas veces más bajos que los de otros países con los que compite en determinados rubros productivos.

Socios sí, meros clientes no

Tras reconocer Kaufmann que China tiene un rol central en el tablero geopolítico mundial, interpeló a la sociedad latinoamericana a discutir cuál será el próximo estadío de esta relación, como encausarla y cuáles serán las estrategias nacionales y regionales.

Con la actual sinergia, postuló Kaufmann, es desfavorable para la Argentina dado que ya en 2011 la influencia del gigante asiático se hacía notar en Buenos Aires porque había pasado a ser el segundo mercado más importante.

La participación de China en el total de exportaciones argentinas creció del 3% en 1998 al 9,5% en 2015, lo que se correspondió casi directamente con la caída de ventas al Brasil que pasó del 30,1% al 18% y de EE.UU., de un 8% a un 6%.

Pero lo que más preocupa a la UIA pasa por lo que ocurrió con las importaciones: China pasó de representar el 4% en el 2000 al 20% en el 2015, lo que originó un significativo aumento del déficit de productos industriales, más de 32.000 millones de dólares en 2015.

"Sólo el déficit de manufactura de origen industrial alcanzó en 2015 los 11.435 millones de dólares con China. El 40% de las compras argentinas a ese país fueron productos con alto contenido tecnológico. Y el 99% fueron bienes industriales", precisó.

Eso -dijo el empresario- no es una abstracción numérica sino una "relación asimétrica" que repercute en la generación de empleo, en la proyección de carreras técnicas, en la inversión en tecnología y en la federalización productiva.

Por ello, Kaufmann le pidió al Gobierno que encare "un replanteo en el vínculo" para que se pueda reconstruir "de una manera más inteligente", que permita exportar mayor valor agregado.

La Argentina aumentó la exportación de materias primas y disminuyó la exportación de productos con valor agregado: en el 2007 el 50% de las ventas a China eran porotos de soja y en la actualidad lo es el 70%; y el envío de aceites de desplomó del 27% al 7%.

Eso configura una fuerte reprimarización de las exportaciones argentinas al gigante asiático.

lunes, 29 de agosto de 2016

Tras la desconfianza inicial, Macri busca atraer la inversión china

El Presidente se reunirá allí el sábado con su par chino; varias empresas de ese país se mostraron interesadas.


De la desconfianza a la intensificación de las relaciones en apenas ocho meses. Así se podría resumir la actitud de la Argentina hacia China desde que Mauricio Macri llegó al poder. En el medio hubo 25.000 millones de razones para borrar los prejuicios: esa es la cifra de la la inversión en el país, en dólares, que implican los acuerdos cerrados con el gigante asiático en el primer semestre del año, destinados al financiamiento de proyectos de infraestructura, energía y transporte. Varios venían de la era kirchnerista, precisamente, la principal prevención que tenía hasta ahora el nuevo gobierno y que abandonó tras la revisión consensuada de los convenios. Para ponerlo en perspectiva, en 2015, toda la inversión extranjera directa que llegó a la Argentina fue de US$ 11.655 millones, según datos de la Cepal.

El próximo sábado a las 9 de la mañana, en la ciudad de Hangzhou, China, un día antes de la cumbre de jefes de Estado del Grupo de los 20 (G-20), el 4 y 5 de septiembre, Macri se encontrará con su par chino, Xi Jinping. Se consumará así una paradoja: en apenas cinco meses habrá tenido dos reuniones (la anterior fue en abril, en Estados Unidos) con el mandatario del país, cuyo estrecho vínculo con la administración anterior mayor recelo le despertaba. El Presidente irá acompañado, entre otros, por la canciller, Susana Malcorra, y el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, que irá acompañado por el viceministro, Pedro Lacoste. "Tendrán reuniones bilaterales con Australia, Turquía, China y Alemania para ir trabajando en la próxima presidencia argentina del G-20, en 2018", comentó una fuente de Hacienda. Y hay más: el encuentro bilateral será la antesala de la visita de Estado a China que Macri prepara para marzo o abril de 2017.

La agenda abarcará temas políticos y económicos, en los que el énfasis parece estar más puesto en atraer capitales al país que en promover negocios argentinos aquí, a tal punto que la comitiva no incluirá empresarios locales.

El interés chino en la Argentina, promovido inicialmente por ambos Estados, empezó ahora a ser acompañado con mayor fuerza por el sector privado. "Todos los días recibo aquí a empresas chinas; no necesito ir a buscar a nadie, son ellas las que vienen a consultarme", dijo el embajador en China, Diego Guelar, durante un encuentro en esta ciudad.

En su residencia oficial, rodeado de obras de arte argentino y acompañado por el jefe del departamento cultural, Juan Manuel Cortelletti, Guelar informó que entre las compañías que se acercaron están China National Electronics Imp. & Exp. (sistemas electrónicos de defensa, soluciones de negocios, ingeniería e infraestructura), China National Huacheng Holdings (energía solar), China Railway Eryuan Engineering Group (maquinaria e infraestructura ferroviaria), Beiqi Foton Motor (industria automotriz) y Sany (maquinaria para la construcción, fabricación industrializada de viviendas, energía eólica), entre otras. También mostró un fuerte interés State Grid (transporte de electricidad), que quiere presentarse para tender la red de transmisión desde las represas hidroeléctricas de Santa Cruz hasta Buenos Aires.

Todas ellas se suman a las compañías que ya tienen actividad en el país como Cofco (nueva dueña de Nidera), Huawei (telefonía), China State Construction Engineering (construcción), Citic Construction (servicios financieros, real estate, ingeniería, manufacturas), China National Machinery and Equipment (maquinaria, productos electrónicos), Cnooc (petróleo, socia de los Bulgheroni), China Gezhouba Group (energía, infraestructura, socia de Electroingeniería en la construcción de las represas del sur), ICBC (banca) y Sinopec (petróleo y petroquímica), entre otras.

La avanzada del gobierno argentino en China incluye un road show minero, que se iniciará el 20 de septiembre, liderado por la Secretaria de Minería para tentar inversores, mientras que el 26 y el 27 del mismo mes llegará el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, que ya tiene agendadas reuniones con unas 10 empresas del sector, donde el criterio general será acordar el abastecimiento con instalación en suelo argentino, una exigencia que, según Guelar, "no existía en la época de Randazzo [Florencio, ex ministro de Transporte]".

"En los últimos dos años ha habido una salida al mundo extraordinaria por parte de China, no es casual que sea hoy y no antes que estén viniendo a la Argentina", explicó el embajador. "Sobre las 500 empresas Forbes, 110 son chinas; es un fenómeno global". Guelar afirmó estar entusiasmado con el interés chino, pero pide paciencia: "Hay que generar confianza en la nueva administración, es un proceso que lleva tiempo. Quizás el error del Gobierno fue crear una expectativa exagerada. Yo creo, con el mayor optimismo, que los resultados se verán no antes de dos años".

Pero no todos están contentos con la llegada de las empresas chinas, sospechadas muchas veces de competir en condiciones de dumping, es decir, de ofrecer precios por debajo del costo para ganar mercados, apalancadas por la enorme economía de escala que les permite el mercado doméstico, los bajos costos laborales y los subsidios que suelen recibir del Estado.

El otro punto sensible es el impacto que podría tener una mayor presencia china en el país sobre una balanza comercial que ya es ampliamente deficitaria para la Argentina. Según datos oficiales, en 2015 el comercio total fue por US$ 16.923 millones, con un saldo negativo para nuestro país de 6575 millones. En los primeros seis meses de 2016, el déficit para la Argentina fue de US$ 2993 millones, con exportaciones por 2311 millones e importaciones por 5304 millones, según la Cámara de Exportadores de la República Argentina. En cuanto a la calidad del intercambio, las ventas argentinas se concentran en pocos productos de bajo valor agregado como porotos de soja, aceites y crustáceos, y las compras, en teléfonos, material ferroviario, juguetes, motocicletas y maquinaria.

viernes, 26 de agosto de 2016

El G20 propondrá estrategias para aumentar en 2% el PBI mundial hacia 2018

Los temas centrales de la próxima reunión del 5 y 6 de septiembre en Huangzou, China, incluyen también reformas estructurales para el crecimiento a mediano plazo; contribuciones de los países mas ricos para el cumplimiento de la agenda 2030 de los objetivos de desarrollo sustentable (ODS); y el apoyo a la industrialización de África.


“Habrá un ejercicio de monitoreo y de evaluación del impacto del actual plan de acción, y los países van a indicar las medidas económicas que pretenden adoptar”, dijo el subsecretario general de Asuntos Económicos y Financieros del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, Carlos Márcio Cozendey.

El encuentro, al que concurrirá el presidente argentino, Mauricio Macri, y un conjunto de líderes mundiales, debe aprobar un nuevo plan de acción, que actualice las estrategias de crecimiento que fueron formuladas en 2014.

En declaraciones a la Agencia Brasil, Carlos Márcio Cozendey precisó que sólo 45% de los compromisos asumidos en 2014 fueron implementados hasta ahora; 40% están en ejecución; y 15% tienen un progreso limitado.

Además de la Argentina integran el G20 países que suman el 85% del PBI mundial: Alemania, Arabia Saudita, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, la Federación Rusa, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea.

En 2008, al revitalizarse las reuniones del grupo, el objetivo central era proponer acciones de corto plazo, para evitar que se profundizara la crisis entonces naciente, tras el estallido de la burbuja de las hipotecas subprime en Wall Street.

“La situación de la economía ahora no muestra recesión, pero tampoco hay un crecimiento vigoroso de la economía internacional, por lo cual se pondrán en discusión los factores estructurales que pueden generar crecimiento de mediano plazo”, dijo Cozendey.

Además de las reformas que cada país proponga, China pretende poner en discusión las temáticas de innovación, de economía digital y de la nueva revolución industrial, como forma de generar un crecimiento innovativo e inclusivo.

Cozendey recordó que los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM, fijados por la ONU con la fecha tope de 2015) se orientaron básicamente hacia países emergentes, con metas como reducción de la pobreza y de la mortalidad infantil y materna, mientras que la Agenda 2030 se aplica ahora a todos los países, e incluyen cuestiones sociales, ambientales y económicas.

“La idea es que el G20 acompañe el cumplimento de los ODS dentro de su área de actuación, auxiliando a los países en desarrollo y que los objetivos sean orientadores de la cooperación internacional”, dijo el diplomático.

Otros temas que impactan en la economía mundial, como el medio ambiente, la energía, el combate a la corrupción, las inversiones y el empleo también formarán parte de las discusiones.

Para afrontar los casos de corrupción, por ejemplo, pueden ser establecidas formas de cooperación entre las autoridades para la presentación de buenas prácticas, obtención de informaciones e intercambio de datos sobre personas, bancos y empresas involucradas y recuperación de activos.

Esta nueva cumbre tendrá la mayor representación de países en desarrollo en la historia del G20: China invitó a un número récord de economías emergentes, incluyendo a Chad, que preside la Unión Africana; Laos, que encabeza la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean, por sus siglas en inglés); Senegal, titular de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (Nepad); Egipto y Kazajistán.

China pidió, además, a los miembros del Grupo, abstenerse de una devaluación competitiva y facilitar discusiones sobre el mercado de divisas, por primera vez en la historia del grupo, para desarrollar confianza en el mercado, según anticipó el vicegobernador del Banco Popular de China, Yi Gang, en declaraciones a la agencia Xinhua.


 
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